La fugazzeta es la reina de las pizzas argentinas: cebolla y muzzarella, sin salsa de tomate, sobre una masa esponjosa. Pero tiene una trampa — como la cebolla y el queso ya son potentes y dulzones, sin un contrapunto aromático queda pesada y sin dirección.
Esta versión equilibra con Orégano, Pimienta Negra y Ajo en Polvo: el orégano limpia la grasa del queso y le da identidad de pizzería, la pimienta corta el dulzor de la cebolla, y el ajo le da fondo a la base.
La fugazza llegó con los inmigrantes genoveses como adaptación de la focaccia (fugassa). La fugazzeta —rellena de queso— es invención argentina y suele atribuirse a la pizzería Banchero de La Boca, a principios del siglo XX. No tiene equivalente en Italia: es, junto a la pizza de molde, una de las grandes creaciones porteñas, y se come parada al mostrador o como plato fuerte de una mesa de pizza casera.


