La chocotorta es el postre más popular de la Argentina y al mismo tiempo el más subestimado. Como no lleva horno y tiene pocos ingredientes, se asume que no puede salir mal. Pero la realidad es que la mayoría queda o demasiado seca, o demasiado blanda, o con galletitas que nunca se ablandan del todo.
La diferencia está en tres cosas: la proporción justa de queso crema y dulce de leche, el tiempo exacto de remojo de las galletitas, y el reposo en heladera suficiente para que todo se integre. Esta versión usa Coco Rallado en la mezcla para sumar textura y Azúcar Impalpable en la terminación para un acabado limpio.
La chocotorta es, sin duda alguna, la torta argentina más famosa del mundo. Su origen es preciso y tiene dueño: fue creada en 1982 o 1983 por Marité Mabragaña, publicitaria argentina que trabajaba en la cuenta de Chocolinas y Quaker Oats. El encargo era crear una receta que usara ambos productos — las galletas de chocolate y el queso crema. El resultado fue tan efectivo que se imprimió en los paquetes y en pocos años se convirtió en un clásico de la cocina casera argentina.
Lo extraordinario de la chocotorta es que su sencillez fue su ventaja. No requiere horno, no necesita técnica particular y los ingredientes son baratos y accesibles. En los años 80 y 90, eso la hizo ideal para cumpleaños infantiles, reuniones informales y cualquier ocasión donde hubiera que llevar algo dulce. El coco rallado en la cobertura fue una incorporación posterior que se popularizó como terminación opcional.
Hoy la chocotorta sigue siendo parte del repertorio básico de la cocina doméstica argentina. Existen versiones con dulce de leche repostero, con crema, con queso crema solo, con chocolate rallado encima — todas legítimas. La versión clásica con coco rallado sigue siendo la más reconocida.
